Comentario diario

Yo Soy el Pan de la Vida

La Resurrección siendo un hecho prodigioso, no es un hecho prodigioso sin más. Algo asombroso, inaudito, pero sin conexión con nosotros, más allá de la admiración que nos pueda provocar. La Resurrección de cualquier ser humano, como Lázaro, supone un hecho prodigioso pero que a mí no me afecta en nada más allá de la admiración que me pueda suscitar. Sin embargo la Resurrección de Cristo me afecta plenamente, por que la Resurrección de Cristo es mi resurrección, es la inauguración de una vida nueva, es mi justificación.

¿Por qué nos pone hoy la Iglesia el pasaje de la multiplicación de los panes y los peces? Por que ese milagro es un signo. Jesús dirá a continuación «Yo Soy el Pan de Vida, el que viene a Mí ya no tendrá mas hambre…». El Pan es algo cotidiano, nunca falta. No todos los días comemos solomillo, pero todos los días comemos pan. Cuando Jesús dice «Yo Soy el Pan de Vida», dice «Yo estoy con vosotros, todos los días hasta el fin del mundo. Estaré siempre con vosotros. Está anunciando la Resurrección. En Galilea Jesús dió de comer una multitud allí reunida con unos pocos panes. En la Resurrección Cristo de su Cuerpo da el Pan de Vida a una muchedumbre, congregada en la Iglesia, a través de los tiempos. Jesús, el Hijo de Dios, el Verbo encarnado, está conmigo todos los días, hasta el fin del mundo.